Guión: Fred Duval y Jean-Pierre Pécau.
Dibujo: Colin Wilson.
Páginas: 64.
Precio: 12,95 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Mayo 2013.
Un presidente norteamericano muerte en Dallas, pero la fecha no coincide con lo que dice la Historia. El día D. ¿Quién mató al presidente? ofrece una ingeniosa fabulación histórica, una ucronía que parte de elementos reales, que juega con el asesinato de John Fitzgerald Kennedy, con un punto de vista de extremado realismo para generar una línea temporal nueva. Bande Desinée de categoría, con un guión tan atrevido como bien llevado, con algunos toques cargados de ironía y con una interesante carga política que genera debate. Que además tenga un sobresaliente dibujo a cargo de Colin Wilson es la guinda perfecta para un muy buen libro. Este es el quinto volumen de la serie Jour J, publicado por Editions Delcourt en febrero de 2011. Dicha serie está formada por historias autoconclusivas de 54 páginas, escritas siempre por Fred Duval y Jean-Pierre Pécau para diferentes dibujantes, que se dedican a revisar la historia desde una mirada cargada de realismo. Que sea el primero que se publica en España quizá sea por la popularidad del hecho que lleva a su portada, basadas siempre en el aspecto de una revista y en una foto memorable.
¿Quién mató al presidente? sienta las bases de su carácter ucrónico ya desde esa portada. El 22 de noviembre de 1973, la fecha que aparece en ella, se cumpliría el décimo aniversario del atentado que le costó la vida a Kennedy. Pero en esta realidad alternativa no se sabe si es Kennedy quien va en el coche presidencial. La historia ha cambiado e invita a pensar en la reescritura de la historia norteamericana que hace Antes de Watchmen, basándose en el resultado expuesto por Alan Moore y Dave Gibbons en su novela gráfica. La identidad de ese presidente norteamericano es uno de los puntos fuertes de la trama política que plantean Duval y Pécau, pues no se revela hasta prácticamente el final del relato. La pregunta del título, quién mató al presidente, encuentra otra complementaria e igualmente atractiva: quién es el presidente. Y, más aún, por qué y cómo llegó a serlo en ese momento puntual de la historia.
Ese es el gran triunfo de la compleja historia que plantea esta novela gráfica, desde un planteamiento modesto en apariencia pero que acaba teniendo muchos más puntos de interés de los que cabía esperar. El guión plantea, de hecho, una doble vía. Arranca centrado en Chirs French, un paria, un tipo que no encaja en la sociedad en la que vive, con un siniestro pasado que se va explicando poco a poco y con un presente que huele mal desde el principio. Y de forma sutil se van dando pinceladas de la política global de este mundo distinto, del que French es partícipe y que le va moldeando hasta llegar al punto culminante de la historia, que no su final. En Dallas, como el famoso magnicidio de Kennedy, pero en unas circunstancias completamente diferentes.
Colin Wilson, ilustrador de ¿Quién mató al presidente? (en la portada de la edición española se atribuye el dibujo a Philippe Buchet, que sí se encargó del primer volumen francés de Jour J, Los rusos en la Luna) o de Una bala en la cabeza, realiza un trabajo espléndido al que, por ponerle un pero, se podría tachar de algo impersonal. Hay influencias tanto del cómic europeo como del norteamericano. El resultado, en todo caso, es notable, con una buena narrativa y con un espléndido realismo, característica inherente a este título. Destaca en el trabajo de Wilson una cuidada ambientación, con la que es fácil para el lector entrar en el juego con el espacio (de Vietnam a Dallas, pasando por la áridas llanuras texanas) y con el tiempo (los años 60 y los 70) que plantea esta novela gráfica. Son más que reconocibles sus retratos de personajes históricos reales. Y convence en la prueba más difícil para un ilustrador, las partes de la narración en las que no hay palabras, las que predominan en muchas de las escenas finales del libro, y que se convierten en momentos formidables.
De una novela gráfica como El día D. ¿Quién mató al presidente? lo que cabe esperar es que se asome a los interrogantes de la historia con inteligencia para que su revisión, en este caso de la historia norteamericana de la segunda mitad del siglo XX, no sea maniquea o simple. Y en eso triunfan Duval y Pécau, porque construyen un thriller apasionante y entretenido, bien documentado y con un desarrollo y un acabado más que atractivos.