CÓMIC PARA TODOS

‘El día D. ¡Los rusos llegan a la Luna!’, de Fred Duval, Jean-Pierre Pécau y Philipe Buchet

DIAD_num2Editorial: Planeta DeAgostini

Guión: Fred Duval y Jean-Pierre Pécau.

Dibujo: Philipe Buchet.

Páginas: 64.

Precio: 12,95 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Julio 2013.

El día D se confirma como una muy atractiva serie de realidades históricas alternativas. ¡Los rusos llegan a la luna!, segundo título que llega al mercado editorial español aunque fue el que inauguró la serie en Francia, establece la victoria de la Unión Soviética en la carrera por pisar suelo lunar. Y aunque se sumerge en las posibilidades que ese cambio en los acontecimientos reales ofrece sobre el desarrollo la guerra fría, lo cierto es que se convierte más en una historia humana que en una de grandes decisiones adoptadas en los despachos. La historia que figura en los libros dice que el Apollo 11 llegó a la Luna el 21 de julio de 1969 y que Neil Armstrong fue el primer hombre en pisar el único satélite de la Tierra. Pero El día D plantea un escenario distinto. La misión norteamericana fracasó y fueron los soviéticos los que colocaron su bandera en la Luna, de la mano de la cosmonauta Valentina Terechkova, que en nuestra realidad fue la primera mujer en viajar al espacio exterior, seis años antes de aquello. A partir de ahí, Duval y Pécau juegan con un reparto coral muy bien desarrollado y con situaciones sumamente realistas en ese nuevo escenario.

El escenario que plantean los guionistas fascina desde su arranque porque afecta a dos de las cuestiones básicas de la historia de la segunda mitad del siglo XX, la guerra fría y la carrera espacial. Ambas se resumen en la supremacía global por la que pugnaban ambos gigantes. Y aunque ninguna de esas cuestiones se convierte en el asunto central del cómic, están muy presentes en su desarrollo. La URSS consigue alterar el signo de conflictos en la Tierra gracias a su dominio de los satélites y Estados Unidos, de la mano de Richard Nixon, aumenta la escala de la carrera espacial con la instalación de una base permanente en la Luna, algo que los rusos también acometen. La ucronía planteada funciona muy bien por la inteligente mezcla de personajes históricos con un argumento totalmente nuevo que, de hecho, acaba siendo un canto al pacifismo y a la concordia entre los pueblos y las potencias mundiales. La alta política se cruza con las triquiñuelas de los militares que se saben lejos del control de sus superiores, desde las plantaciones de marihuana a la confraternización con el enemigo, y la casualidad se alía con ellos para que el poder no pueda controlar lo que el libre albedrío de las personas dictamina. En el desarrollo de esta fantasía, sean advertidas o no por sus autores, quedan muchas lecciones por atender.

Como sucedía en ¿Quién mató al presidente? y aunque se trate de un ilustrador diferente, el apartado visual triunfa por la cuidada ambientación, por el parecido de los personajes históricos y por una buena narración gráfica. Phillipe Buchet, con un trazo muy propio del cómic europeo, consigue atraer la atención del lector desde la primera escena, en la que describe con crudeza y en silencio (es imposible no pensar en el uso del sonido por parte de Stanley Kubrick en 2001. Una odisea del espacio) el accidente del Apollo 11. A pesar de que cada página presenta un elevado número de viñetas, nada fuera de lo común en este tipo de novelas gráficas, el trabajo de Buchet es minucioso y detallista. Y ese es un detalle que se agradece y que engrandece el resultado final. Sabe imprimir ritmo a las escenas de acción y domina las expresiones faciales, por lo que el conjunto es muy realista. En realidad, es un trabajo marcado por la corrección y por la regularidad, que aunque en un primer vistazo no parezca destacar de forma sobresaliente en ninguna faceta concreta merece la pena estudiar con mayor atención para valorarlo en su justa medida.

La publicación en España de ¿Quién mató al presidente? , tan recomendable o más que esta segunda entrega en España de El día D, fue extraña por no ser el número que abría esta serie de volúmenes independientes entre sí. Que el primero de la edición francesa llegue ahora al mercado español parece ser una muestra de que los lectores han respaldado la iniciativa y ésta se consolida. Sería una espléndida noticia ir viendo los demás títulos porque Duval y Pécau han dado con una fórmula sumamente interesante, que explora con acierto e inteligencia el trillado campo de los escenarios históricos alternativos. Editions Delcourt publicó el álbum originalmente en Francia en abril de 2010 como primer número de la serie Jour J.

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