Guión: Len Wein.
Dibujo: Jae Lee.
Páginas: 32 por ejemplar (6).
Precio: 2,50 euros por ejemplar.
Presentación: Grapa.
Publicación: Noviembre 2012 – mayo 2013.
A Len Wein y Jae Lee les tocó, probablemente, la papeleta más compleja de Antes de Watchmen. Ozymandias es un caramelo envenenado, porque Watchmen abría inmensas posibilidades de hacer una historia grandiosa, pero también ofrecía un terreno pantanoso en el que hundirse por comparación con el original. Finalmente, ni una cosa ni la otra. Ozymandias es una serie ambiciosa, solvente casi siempre y brillante en algunos momentos, pero que al final, sin una resolución propia, no consigue evitar el peligro de ser un (¿mero?) complemento de la mítica novela gráfica de Alan Moore y Dave Gibbons. Tengamos claro que eso no es poca cosa, que esta miniserie consigue encajar en la mitología existente y encontrar una serie de puntos clave en el relato de Adrian Veidt, que además también concuerdan con soltura en lo que se cuenta en otras series de Antes de Watchmen. Pero obviamente la comparación es imposible. Ni siquiera, por ambicioso que sea el planteamiento, se puede pensar en que ese sea el objetivo, sobre todo de Len Wein, porque Jae Lee sí marca el territorio con su personal estilo, que nada tiene que ver con el de Gibbons.
El arranque de la serie es inquietante en las sensaciones y acertado en lo narrativo. Hacer que el narrador sea el propio Ozymandias y en el día previo al comienzo de Watchmen es brillante. El enfoque es, por tanto, el acertado, aunque esa misma decisión acaba por ofrecer un final mucho más tibio del que se podría suponer. Eso no impide que el retrato de Ozymandias sea fascinante, incluso aunque parezca en ocasiones demasiado denso, con mucho texto y siendo una de las series más largas de Antes de Watchmen. Y es ahí donde reside el principal obstáculo de Ozymandias como serie. Todo aspecto de Veidt plasmado a lo largo de los seis números tiene una razón de ser en el ambicioso collage que se forma, desde su educación siendo niño hasta el experimento que dio lugar al lince híbrido Bubastis, pasando por la fascinación en cada uno de sus encuentros con el Doctor Manhattan, su amistad con John Fitzgerald Kennedy o la reunión de los fallidos Crimebusters, que es donde decide poner en marcha su plan para salvar el mundo. Pero, de alguna manera e incluso admirando la cautivadora secuencia que plantea Wein, el círculo no parece tan bien cerrado como quiere apuntar la cronología abierta que desemboca en Watchmen.
Y es que Ozymandias hace del círculo, la forma más perfecta posible, su razón de ser. Quiere serlo en la narración de Wein, pero sobre todo en el arte de Jae Lee. Si Watchmen apostaba por viñetas rectangulares y opresivas, Ozymandias lo hace por otras circulares e infinitas. Apenas hay páginas a lo largo de los seis números en los que no haya al menos una forma circular, y eso cuando no es la forma dominante. Lee es un dibujante perfectamente reconocible en su estilo, el que le hizo popular dibujando la saga en cómic de La Torre Oscura, basada en las novelas de Stephen King, y su trabajo para este título de Antes de Watchmen es hermoso, sobresaliente en muchos momentos. Quizá algunas de sus figuras puedan parecer algo estáticas o incluso forzadas, pero es indudable el poder que tienen sus imágenes, más allá de su escaso parecido con el estilo que Gibbons dio a Watchmen. En ese sentido, sí hay una marcada decisión de hacer algo diferente y rompedor con respecto a la serie originaria. El dibujo impresiona porque, incluso con los minimalistas fondos que casi corresponden más a June Chung como colorista que al propio Lee, no se agota con el primer vistazo y esconde mucho más detrás de su presentación.
El resultado final no deja indiferente. No porque coloque a los lectores en el clásico espectro de los extremos, en el amor y en el odio, sino porque plantea una gran cantidad de aspectos sobre Adrian Veidt y su otro yo, Ozymandias, casi todos ellos de una sublime fidelidad con respecto al personaje de Watchmen, pero quizá con el inconveniente de que algunos hechos que necesariamente tendría que haber completado el cuadro están ya presentes en otras miniseries de Antes de Watchmen e incluso en Watchmen. Eso juega en contra sobre todo de Wein, porque a Lee se le pueden encontrar muy pocas pegas en este fascinante trabajo. DC publicó los seis números de esta miniserie entre julio de 2012 y marzo de 2013. La edición española reproduce todas las portadas originales de Jae Lee para cada uno de esos números, y las alternativas que hicieron Phil Jimenez y Jim Lee para el primer número, Phil Noto para el segundo, Massimo Carnevale para el tercero, Michael Wm. Kaluta para el cuarto, Jill Thompson para el quinto y Ryan Sook para el sexto. Esta última ilustración aparece también como póster en el número final de la miniserie y la de Jae Lee del número uno ocupa las páginas centrales del quinto.