Guión: Ed Brubaker.
Dibujo: Sean Philips.
Páginas: 136.
Precio: 15 euros.
Presentación: Cartoné.
Publicación: Abril 2013.
Evaluar Fatale es muy sencillo. Cuando concluye la lectura del primer arco argumental, deja un irresistible deseo de saber más, de seguir leyendo, de buscar el siguiente número, de profundizar en este oscuro universo de ficción. Y con esa sensaciones, es inevitable calificar la lectura de este nuevo título de Ed Brubaker y Sean Philips, que sentaron cátedra en el género negro con Criminal, como una de esas pequeñas maravillas que de vez en cuando llegan al mercado en ese formato de serie regular. La portada del volumen recopilatorio (o la ilustración alternativa de la cubierta del primer número, que es lo primero que se ve al abrir el libro) no deja lugar a la duda. La femme fatale que da título a la serie se enreda entre los tentáculos de una criatura más propia de la imaginación de H. P. Lovecraft. Eso es justo lo que ofrecen Brubaker y Philips, una mezcla entre el noir más atrevido y el terror más profundo. Una mezcla sugerente y extraordinaria, sensacionalmente ejecutada en dos escenarios que se cruzan y que apenas sientan las bases de una historia mucho más profunda que continuará con las siguientes entregas.
La base de la historia está en lo que Brubaker domina con maestría, el género negro, incluso sin renunciar en ningún momento a la herencia lovecroftiana a la que rinde homenaje con brillantez. Pero esta es la historia de una serie de crímenes. La genialidad está en que abraza sin ningún tipo de complejo los elementos sobrenaturales, no como un añadido sino como parte esencial de esa historia que se está narrando, pero sin abandonar el noir. Y por eso, cuanto menos se sepa, mejor. Más profunda será así la inmersión en un misterio que arranca con un prólogo extraordinario que comienza en un escenario formidable, un cementerio durante un entierro bajo la lluvia, y narrado como obliga la buena tradición del género por el propio protagonista. La dosificación de información es sobresaliente. Brubaker va ofreciendo sólo lo que le interesa desvelar, y ni siquiera al final de los cinco números que incluye este libro se tiene toda la información que otros autores con menos maña desvelarían sin dudarlo. Y es que una de las bases del éxito de Fatale está en el misterio que impregna cada página, cada viñeta, cada diálogo, cada vía abierta, cada personaje que aparece. Porque esta es la historia de una deslumbrante mujer, de varios policías, de un periodista, todos ellos imprescindibles en una historia del género negro.
Si las palabras de Brubaker absorben tanto al lector como efectivamente lo hacen, hasta el punto de que casi es posible leer Fatale como si estuviera sonando la clásica música de cine negro mezclada en momentos puntuales con el turbador sonido del mejor cine de terror, es también por la sensacional conjunción con el dibujo de Sean Philips. Después de una larga trayectoria en común, se entienden a la perfección y se nota siempre, pero sobre todo en los aspectos más arriesgados de Fatale. Tanto es así que siempre da la sensación de que Philips, gracias a un trazo preciso, esconde algunas de las pistas que ayudan a entender qué está pasando en las miradas de sus personajes (y, sí, en ese aspecto brilla con luz propia la femma fatale de la historia, Jo). El ilustrador domina las luces, las sombras, las expresiones, la humanidad de los personajes y la truculencia de sus criaturas (ojo a los momentos en que se mezclan), el flashback y la narración presente. Y no hace sino engrandecer el resultado final el color de Dave Stewart, que es capaz de asemejar las imágenes que contiene la historia con una película en color de aquellas que en los años 30 eran en blanco y negro. Philips se confirma como lo que es, un auténtico maestro, siendo explícito cuando la narración lo exige y maestro absoluto del misterio noir que domina la serie.
Fatale arranca con una fuerza impresionante y se convierte desde ya en una lectura de referencia en los dos géneros que toca y en la trayectoria de sus dos autores. No es nada fácil que una historia tan clásica en tantos aspectos sea tan rompedora en otros. Pero Brubaker y Philips se sienten capaces de cualquier cosa y será difícil encontrar un lector que se les resista. Y eso que lo que plantean es un puzzle fascinante del que apenas hemos empezado a conocer las piezas y que promete seguir ofreciendo emociones tan fuertes y formidablemente realizadas como las de este primer número. El volumen de Panini incluye los cinco primeros números de Fatale, publicados por Image Comics entre enero y mayo de 2012, y que a su vez fueron recopilados por la editorial norteamericana en el tomo que sirve de base a esta edición en junio de 2012, con el título original de Fatale: Death Chases Me. Las cinco portadas originales del propio Sean Philips son el único contenido extra del libro, además de un artículo de presentación escrito por Celes J. López.