CÓMIC PARA TODOS

‘Antes de Watchmen. Dr. Manhattan’, de J. Michael Straczynski y Adam Hughes

ADWmanh01okBREditorial: ECC.

Guión: J. Michael Straczynski.

Dibujo: Andy Kubert.

Páginas: 32 por ejemplar (4).

Precio: 2,50 euros por ejemplar.

Presentación: Grapa.

Publicación: Febrero – mayo 2013.

De todos los títulos que conforman Antes de Watchmen, uno de los más arriesgados parecía a priori Dr. Manhattan, por ser su protagonista un ser prácticamente todopoderoso que, a pesar de ello, no previó el plan de Ozymandias con tanto esmero se narró en Watchmen. J. Michael Straczynski, con el espectacular dibujo de Adam Hughes, intenta dar respuesta a ese enigma convirtiendo al personaje en un viajero por infinitas líneas temporales a partir de los puntos culminantes ya conocidos en la obra magna de Alan Moore y Dave Gibbons. Watchmen tenía al Dr. Manhattan como el único héroe con poderes sobrehumanos en su plantilla de personajes torturados, pero Straczynski se plantea averiguar quién es Jonathan Osterman, el hombre que adquirió esos poderes, antes y después de transformarse en el Dr. Manhattan. Y lo hace colocando al propio protagonista como explorador de esa inquietud a través de diferentes líneas temporales. «La pregunta es: ¿por qué existo? Los accidentes ocurren. Aunque sé que no es así. Entonces, ¿por qué soy lo que soy?», se cuestiona él mismo.

Straczynski encuentra tres puntos clave para la evolución del personaje: el accidente que le dio sus poderes, la reunión de los Crimebusters en las que acabó ligado a Espectro de Seda y la conversación con Ozymandias que podría haber cambiado el destino del mundo. A partir de estos instantes, el guionista traza un retrato fascinante sobre el Dr. Manhattan, obsesionado con el orden y el control siendo incluso un adolescente, introvertido por la tragedia que esconde su niñez y curioso por la forma en que, ya con poderes, su dominio del tiempo ha ido moldeando el mundo que le rodea. Es innegable que esta es una de las series más ambiciosas de Antes de Watchmen, la que intenta ofrecer un tono más filosófico y trascendente, y la que, por eso mismo, bordea la pretenciosidad con más claridad. Straczynski responde con valentía a preguntas que Watchmen dejó en el aire, como qué hace realmente el Dr. Manhattan tras el desolador final o por qué no consiguió anticiparse al plan de Ozymandias. Y sus osados planteamientos no funcionan mal del todo, a pesar de que en algún momento el tren narrativo amenace con descarrilar.

El Dr. Manhattan, visto por Straczynski, es el mismo ser inquieto por conocer el alma humana que describieron Moore y Gibbons, pero le da un toque diferente. No es sólo un observador de su tiempo y su espacio, sino un auténtico viajero por realidades alternativas que va intentando comprender lo que sucede a su alrededor y lo que él mismo causa. La idea es ambiciosa, pero acaba limitada por la propia naturaleza del cómic. El protagonista puede contemplar infinitas posibilidades, pero acaba ceñido a unas pocas, lo que constriñe de alguna manera el planteamiento. Es cierto que opta por cuestiones relevantes para el personaje y para su mundo, y eso permite que la narración sea muy fluida. Plantea la disyuntiva espacio-temporal en la que se convierte o no en el Dr. Manhattan y en la que fuerza o no ese primer encuentro a solas con Espectro de Seda. Y llega así al narrativamente rompedor encuentro con Ozymandias, en el que confronta los puntos de vista de ambos personajes sin sentenciar, en realidad, lo que ha sucedido en las dos charlas que cierran la serie.

Es en ese cuarto número cuando el aspecto visual cobra una relevancia innovadora dentro de la narrativa que requiere la historia. Adam Hughes hace realidad el planteamiento de Straczynski de girar la página (y metafóricamente el universo) con una puesta en escena sencillamente brillante, con una sobreexposición de luz sobre los dos personajes que resultan clave en la resolución de Watchmen, el propio Dr. Manhattan y Ozymandias. Es el colofón a un trabajo, el primero completo que realiza Hughes en años, sencillamente formidable. Adam Hughes fascina desde la primera hasta la última viñeta precisamente porque se mueve en consonancia con el guión de Straczynski, mostrando con maestría el paso del tiempo y la coexistencia de realidades alternativas en un juego visual formidable. Siempre espectacular en el dibujo de la figura humana (increíblemente carnal su Espectro de Seda), acierta en la composición de las páginas y en cómo hace creíble un universo imposible. El coloreado de Laura Martín es la guinda a un colosal festín visual, que exige recrearse una y mil veces en el dibujo.

Al final, casi todas las series de Antes de Watchmen se juegan su prestigio en comparación con Watchmen. Straczynski ambiciona mucho y esa altura que intenta alcanzar no resulta molesta. Su historia es arriesgada pero respetuosa con el original, compleja pero accesible por anclar sus bases en lo más realista que hay en la historia del Dr. Manhattan. Y el acabado de Hughes le da un aspecto todavía mejor. Polémicas al margen por ser precuela (y en algún sentido secuela) de Watchmen, una muy estimulante lectura. La edición original a cargo de DC Comics fue entre los meses de agosto de 2012 y febrero de 2013. La edición en español incluye las formidables ilustraciones originales de cubierta a cargo de Adam Hughes y las alternativas que realizaron Paul Pope y Jim Lee para el número 1, P. Craig Russell para el 2, Neal Adams para el 3 y Bill Sienkiewicz para el 4.

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Esta entrada fue publicada el 12 agosto, 2013 por en Adam Hughes, Cómic, DC, ECC, J. Michael Strazcynski, Novedades, Watchmen.

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