CÓMIC PARA TODOS

‘Reset’, de Peter Bagge

tapa612Editorial: La Cúpula

Guión: Peter Bagge.

Dibujo: Peter Bagge.

Páginas: 100.

Precio: 12 euros.

Presentación: Rustica.

Publicación: Abril 2013.

Peter Bagge consolidó su imagen como un creador de cómics alternativo y rompedor especialmente con Odio y títulos como Yeah! le dieron una formidable aura de versatilidad. Su último trabajo, Reset, se mueve en parámetros realistas, pero tocando sutiles elementos de ciencia ficción, colocando a un cómico en horas bajas como sujeto de un experimento para revivir sucesos trascendentales de su vida.¿Qué hay detrás de ese proyecto? ¿Y qué descubre una persona sobre sí misma en esa tesitura? Esas son las preguntas que plantea Bagge con irónica precisión. Con el título y la portada de Reset se corre cierto peligro de considerar esta novela gráfica como un intento de Bagge de sumergirse en la ciencia ficción más cercana a Philip K. Dick, pero no es el caso. Hay elementos de ese estilo, pero quizá se asemejen más a El show de Truman que a Blade RunnerA Scanner Darkly Total Recall. En lo que profundiza Bagge es en lo habitual de su trabajo, la condición humana desde supuesto no demasiado benévolos y un humor negro incontenible y divertido.

Guy Krausse es un cómico en una mala racha. Con pocas posibilidades de encontrar trabajo, recibe una singular oferta: participar en un experimento para revivir su propia vida de forma virtual, con la capacidad de sentirla como si fuera real y tomando decisiones sabiendo lo que sabe años después. Pero Bagge, en lugar de sumergirnos en esa vida virtual, lo que hace, asemejándose de alguna manera a lo que ofreció en Other Lives, es trazar la evolución de Krausse en la vida real, con las personas que conoció en ella y con las que le conducen en este singular proyecto. Desde la primera inmersión de Krausse en la realidad virtual, Bagge confirma que el cinismo y la antipatía de su protagonista no son más que corazas ante los traumas y malos recuerdos que esconde, y que la relaciones con las mujeres, del pasado, reales y virtuales, serán uno de los motores de la obra. Y de la negación o el miedo pasa a la inmersión total en el juego que se le propone, hasta el punto de desvirtuar por completo sus objetivos, convirtiéndose en un agente secreto a lo James Bond o en un inventor sin límites. Es la forma en la que Bagge evidencia el desafío a la realidad y al poder.

Lo más asombroso de la obra de Bagge, en general y con Reset en concreto, es que, teniendo un estilo como dibujante muy definido, su tendencia a la caricatura no resta ni un ápice de trascendencia a los rincones oscuros del alma humana que representan. Es más, de alguna extraña forma, y evidenciando el poder del cómic como medio, la ruindad de sus personajes se ve reforzada con ese dibujo aparentemente cómico y desgarbado, con esos personajes de anatomías imposibles, con brazos redondeados y sin codos, y sus muy expresivos rostros. Otro de los aciertos de Reset está en el contraste entre el dibujo de la historia central y el de la realidad virtual, ésta menos presente de lo que cabría pensar por el argumento de la obra. Y es que Bagge está mucho más interesado en aquel primer aspecto, utilizando la virtualidad como catalizador de respuesta de los personajes y como recurso humorístico.

Hay en Reset toneladas de cinismo, lo que provoca situaciones hilarantes, porque todos los personajes se dejan llevar por sus pasiones, rencores o intereses. Y Krausse, que por su fuerte carácter parece ser quien maneja los hilos, se encuentra convertido en un conejillo de indias de algo que no comprende. Y cuando comienza a comprenderlo, es él quien juega a su antojo con los profesionales que creen dirigir el experimento. De una forma muy sutil y con un elemento de ciencia ficción que en ocasiones casi parece ser un macguffin, lo que Peter Bagge plantea en Reset es una triste historia sobre los errores cometidos en la vida y la forma de redimirlos. Viene a sorprender que la historia tenga un final amable, que no feliz, ante las toneladas de mezquindad que desprende la novela gráfica. Pero es otro elemento más de un cómic formidable, complejo y entretenido a partes iguales. Dark Horse publicó originalmente la historia como serie limitada de cuatro números, que aparecieron entre abril y julio de 2012, y después en enero de 2013 el volumen recopilatorio que es el que ha utilizado La Cúpula, el sello que ha publicado buena parte de la obra de Peter Bagge, para su edición en español.  Ésta incluye las portadas originales de los cuatro números, aunque en blanco y negro.

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Esta entrada fue publicada el 9 agosto, 2013 por en Cómic, La Cúpula, Peter Bagge.

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