CÓMIC PARA TODOS

‘Buen perro’, de Graham Chaffee

432_660_buen perro portadaEditorial: La Cúpula.

Guión: Graham Chaffee.

Dibujo: Graham Chafee.

Páginas: 104.

Precio: 14 euros.

Presentación: Cartoné.

Publicación: Mayo 2013.

Buen perro es una novela gráfica que esconde, detrás de su aparente sencillez narrativa, una historia profunda y hermosa, que invita a la reflexión por el gran número de temas que toca. Graham Chaffee, guionista e ilustrador de la obra, se vale de perros para exponer debates muy humanos sobre el papel del individuo en la sociedad, la libertad, la amistad e incluso el uso de la violencia. Con una notable solidez narrativa, mucha imaginación y un enorme grado de empatía, Buen perro se convierte en una muy agradable sorpresa. Este título supone el regreso al mundo del cómic de Graham Chaffe, tatuador profesional que no publica nada en este medio desde 1995, cuando salió a la venta The Most Important Thing & Other Stories «Vive en Los Ángeles y no tiene perro», concluye la biografía que aparece en el volumen, quizá indicando ya de antemano al lector que sus objetivos son más elevados que narrar la aventura de un perro.

Y es que personificar animales ha sido desde siempre un recurso narrativo más que interesante. El volumen destaca en su contraportada los precedentes de las novelas Rebelión en la granja, de George Orwell, y La colina de Watership, de Richard Adams, pero no es descabellado encontrar en Buen perro referencias más ligeras, incluso como La dama y el vagabundo, la película de Walt Disney. Y como precedentes en el cómic es imposible no recordar Los leones de Bagdad, de Brian K. Vaughan y Niko Henrichon o Los animales de Burden Hill, de Evan Dorkin y Jill Thompson. Chaffee coloca a sus animales en un mundo en el que la comunicación entre ellos es idéntica a la de los humanos, que también aparecen en la historia. Busca un estilo sencillo y directo, en completo blanco y negro, para contar su historia, que divide en cuatro partes para ir explicando la experiencia vital del perro protagonista, Iván. Y juega, con muchísimo acierto, con el mundo onírico, con los sueños y las pesadillas que tiene Iván, instantes que le permiten el mayor lucimiento como dibujante y que aciertan a dar un tono muy humano al relato.

La de Iván es la historia de un perro que no sabe cuál es su sitio y que prueba, en muy poco tiempo, diferentes modos de vida. Es un perro callejero con dudas, inquietudes, de buen corazón. En realidad, esa bondad es lo que provoca sus problemas (así se ve en el enfrentamiento con otro perro por hacer su trabajo y proteger a un niño) y frustraciones (la pareja que se encuentra de picnic, que le da esperanzas de acceder a una vida mejor para después truncarlas por un comportamiento humano caprichoso). La pregunta que plantea Chaffee ya desde el arranque es qué debe hacer un buen perro para serlo. ¿Obedecer a su «jefe», que es como llaman a los humanos? ¿Ser un perro callejero? ¿Formar parte de una manada sin jefes? ¿Qué es digno y correcto para un perro? El gran mérito de esta novela gráfica es que lo que podría quedarse en una entretenida aventura animal da un paso adelante y se convierte en una obra metafórica y reflexiva sobre el propio ser humano. Sus protagonistas son perros, pero tienen alma humana.

Hay que insistir en que la sencillez aparente no es más que un subterfugio para que el impacto emocional de la historia sea aún mayor. Sucede ya desde la primera secuencia onírica y se extiende a todo el relato, a través de los hechos que cuenta y, aunque pueda pasar más desapercibido, por la gran expresividad visual de los perros. Hay una gran composición de personajes, y el mejor vehículo de Chaffee para contraponer todas las visiones de la vida que hay en Buen perro es Sawney, un veterano schnauzer, que protagoniza la impactante escena final. Lo que en apariencia es un estilo como dibujante sencillo y directo, algo caricaturesco en el retrato de los seres humanos, se acaba convirtiendo en una baza muy efectiva para que la historia siga su curso. Chaffee, con una línea clara y un acertado juego de sombras con el blanco y negro intenso que escoge para su obra, tampoco rehúye los momentos más espectaculares de su relato, como el asalto de la manada al hogar de las gallinas o, con una imaginativa composición de página, el relato de la leyenda de Sasha, su líder.

Buen perro juega con las contraposiciones (perros y humanos, individualismo y gregarismo, comodidad y riesgo), pero siempre exponiendo y sin sentenciar. Sus personajes lo hacen, en toda la obra y especialmente en su final, pero Chaffee no. Quizá por eso su obra sorprende y conmueve de la forma en que lo hace, usando un vehículo cargado de sencillez visual y describiendo con genialidad la psicología de su personaje protagonista a través de sus sueños, de sus dudas y de todo lo que le rodea. Buen perro es un formidable viaje por la mente humana con el disfraz de un animal.

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Esta entrada fue publicada el 6 agosto, 2013 por en Cómic, Graham Chaffe, La Cúpula.

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