Guión: Myung Hee Kim.
Dibujo: Myung Hee Kim.
Páginas: 164.
Precio: 6,95 euros.
Presentación: Rústica con sobrecubierta.
Publicación: Julio 2013.
Simon Sues se está convirtiendo, con cada entrega, en un atractivo crescendo. En la historia de origen que aparecía en la segunda entrega se fijaba el punto culminante de la historia, el caso número 99. En este tercero número de la serie se incluyen el 86 y el 87. Y aunque el objetivo se atisba todavía lejano, el ambiente de la historia se va tornando un poco más asfixiante según transcurren los casos. De forma casi imperceptible, pero se nota. La clave está en que Myung Hee Kim ha sabido dar el paso adelante que exigía su planteamiento: no dejar que cada caso se pareciera demasiado al anterior. ¿Cómo lo ha hecho? Precisamente con el argumento que el propio Simon intenta evitar, involucrando a las personas más queridas para este abogado de lo oculto. Puede que las excusas para afectar a su hermana, June, y su ex amante, Winifred Adler, sean algo triviales, sobre todo en el primer caso, pero los clímax de las dos historias que incluye este volumen compensan las debilidades del trabajo de la autora coreana.
Las llaves de Firenze, el expediente número 86 es, probablemente, el mejor y más intenso de los seis que se han publicado hasta ahora en español. Como ha quedado dicho, no está demasiado bien elaborado el momento en el que June se convierte en protagonista del caso, hay demasiado azar y casualidad. No obstante, y tras una introducción brillante, el resto del episodio se convierte en un rotundo y emocionante clímax que supera el medio centenar de páginas. Es posible que para algún lector la acción ahí descrita sea demasiado juvenil, pero es el trasfondo lo que se impone poco a poco. Está en juego el alma de Simon y lo que se plantea es su necesidad de romper lazos afectivos. June es, en realidad, lo poco que le queda y es alguien a quien, por ahora, no sabe cómo renunciar desde que irrumpió de nuevo en su vida. Su hermanastra, además, esconde también oscuros rincones en su personalidad, que ayudan a que la historia sea muy impactante. Y hay un villano, por muy circunstancial que sea, que también hace crecer un relato tan intenso como emocionante y cuyas consecuencias, sin duda, marcarán el desarrollo futuro de la serie.
Algo más breve en su extensión es Abogado devorado, el expediente número 87. Más breve y también menos intenso en su planteamiento, aunque guarda algunas sorpresas para mantener el nivel. De hecho, arranca con las consecuencias de la historia anterior, una muestra más de la enorme fuerza que tiene y el interés que tendrá para próximos números. El caso propiamente dicho lleva a Simon a enfrentarse con un oligary, un parásito que se alimentado de varias chicas, dejándolas en un estado comatoso. Adornado con el tétrico relato de una de las chicas afectadas por medio de su diario, Myung Hee Kim profundiza en la relación entre Simon e Isaac de una forma inteligente. Si ambos habían acordado saber lo menos posible el uno del otro para no entorpecer su lucha y si la idea era ir soltando amarras emocionales en este mundo para hacer menos doloroso el posible trance final, ¿qué mejor que relacionar a Isaac con Winifred Adler para salvar a Simon? El giro es brillante y la ejecución más que correcta, en el marco de un caso atractivo y emocionante, que usa con acierto las normas de la fantasía paranormal en que se sustenta la serie.
Si ya en el segundo número se intuía una mejora paulatina en el dibujo de Myung Hee Kim, el tercero confirma esas sensaciones. Quizá haya algo de exceso en el clímax del expediente número 86, pero sigue mostrando formidables y turbadores imágenes de posesiones y criaturas fantásticas que beben de lo más tradicional del manga y el anime. Simon Sues no parecía partir con una etiqueta de lectura adulta, más bien al contrario da la sensación en muchos momentos de que el punto de partida era atraer a un público más juvenil. Sin embargo, hay detalles en la historia y en su visualización que van más allá, y eso es lo que hace de este título algo atractivo. La autora está sabiendo equilibrar la necesaria explicación de cada caso sobrenatural con lo que realmente importa en esta serie, el retrato del personaje principal y sus problemas más íntimos y personales. Desde su secundario lugar, June sigue confirmando que es una clave esencial en la mejora progresiva de la serie y ha estado presente ya en algunos de sus mejores momentos, tanto de la parte más fantástica como de la más terrenal, la que se acerca a un Simon atormentado y alejado de sus seres queridos. Con tres números ya publicados, sigue siendo una lectura muy recomendable para los amantes del manga y de las historias de posesiones.