CÓMIC PARA TODOS

‘Simon Sues’ 1, de Myung Hee Kim

simonsuesvol1sEditorial: Milky Way

Guión: Myung Hee Kim.

Dibujo: Myung Hee Kim.

Páginas: 164.

Precio: 6,95 euros.

Presentación: Rústica con sobrecubierta.

Publicación: Diciembre 2012.

Simon, el abogado de lo oculto. Ese es el protagonista de Simon Sues, el manga de Myung Hee Kim que arranca con un formato casi pensado para una serie de televisión, de casos que mezclan el derecho, el género negro y el terror demoníaco, episodios en apariencia cerrados pero que van construyendo un universo más grande poco a poco. Muy entretenido cómic, intrigante en su primer episodio, que adquiere su fuerza de los muchos misterios que va planteando sobre los personajes protagonistas y el carisma que desprenden. La estructura de la serie, nacida como webcómic, es sencilla, dos casos por número, pero lanzando al lector dentro de una intriga que lleva tiempo en marcha, como evidencia el título de cada uno de esos casos. El primero es el expediente número 83, Kurtz vs. Razzaffen, y el siguiente, el 84, El dilema del prisionero. No hay muchas pistas en este primer número de qué acontece en los 82 anteriores o por qué arranca ahí la narración. Ese es el primer punto a favor del trabajo de la coreana Myung Hee Kin, que elude las historias de origen para enganchar al lector y apuesta por hacerlo con las armas del planteamiento general que sale de su imaginación.

Simon es un particular abogado que se dedica a lidiar con los contratos que atan a seres humanos con demonios, los Fiends. Lo sobrenatural y otros mundos de terror forman parte así del paisaje de Simon Sues (traducible como Simon demanda). Con un breve texto en la primera viñeta como única presentación, recordando así en cierto modo a la entrada que el cómic de superhéroes de la edad de oro presentaba en cada número, arranca la primera historia de Simon SuesKurtz vs. Razzaffen parece el clásico episodio piloto televisivo, pensado para conocer las principales características de la historia sin comprometer demasiado al personaje o a su mundo para que todos los elementos sean susceptibles de cambio en los futuros guiones. Se presentan Simon e Isaac, también su forma de trabajar juntos, y las preguntas quedan en el aire. El resultado funciona no sólo aceptando esa base episódica, sino también en la pausada exposición de los elementos centrales de la serie mientras se desarrolla una espectacular y muy visual trama diabólica, redondeada con un gran dibujo, muy influenciado por la experiencia de la autora en el mundo de la animación.

Simon trabaja en una tienda de antigüedades que comparte con Isaac, un adolescente que da la impresión de esconder muchos secretos. Cuando parece que la historia será sólo una presentación, su final intriga con sumo acierto. Una vez planteado el universo de Simon Sues, llegan los motivos para expandirlo. Y con naturalidad y eficacia. El dilema del prisionero es una historia más brillante que Kurtz vs. Razzaffen porque coloca sobre el tablero más piezas con las que jugar. Isaac tiene un extraño pasado que le atormenta en sus sueños, el propio Simon preocupa a su familia y su hermana, June, acude en persona para comprobar si está bien. Ambos quedan configurados como seres torturados por un mal que les ha unido en el pasado. Y mientras tanto el abogado de lo oculto tiene que resolver un nuevo caso que afecta a dos hermanos gemelos. Como ya apuntaba la primera historia, la segunda confirma que Simon Sues está planteada como una batalla de ingenios dentro del mundo sobrenatural. Y eso hace que el guión sea siempre estimulante, poniendo a prueba la capacidad del protagonista pero también del lector.

El acabado visual, en blanco y negro, incrementa el aura de misterio en que se fundamenta Simon Sues, y las píldoras de información sobre el cuadro general que se esconde tras cada caso concreto no hace sino aumentar el interés por seguir leyendo. Myung Hee Kim reúne en la primera entrega de la serie muchos elementos de interés, que hacen pensar que está lejos de mostrarse agotada incluso accediendo a utilizar algún que otro tópico, y plantea una intriga inteligente que no se agota en los personajes protagonistas. La introducción de June es una buena muestra de ello. Y es que siempre da la impresión de que la autora está componiendo una historia mucho más grande que la suma de sus episodios, aunque estos se puedan leer por separado con sumo interés. La agilidad que hay en la ilustración da a este primer número un aire de originalidad y frescura, incluso moviéndose por terrenos muchas veces transitados en la ficción en general y tanto en el cómic como en el manga en particular. Es atractivo ese mundo de pactos con demonios, mundos ocultos y criaturas sobrenaturales, pero el anclaje en el mundo real que escoge Myung Hee Kim, el de un estudiante de derecho con una historia todavía por descubrir, engancha con suma facilidad. Simon Sues arranca francamente bien.

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Esta entrada fue publicada el 31 julio, 2013 por en Manga, Milky Way, Myung Hee Kim.

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